Inteligencia Emocional

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¿Qué es la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional, según apunta Goleman, es la capacidad de una persona para manejar una serie de habilidades y actitudes. Entre las habilidades emocionales se incluyen la conciencia de uno mismo; la capacidad para identificar, expresar y controlar los sentimientos; la habilidad de controlar los impulsos y posponer la gratificación así como la capacidad de manejar la tensión y la ansiedad.

La tesis de dicho autor se fundamenta en el hecho de que no es tanto el cociente intelectual (CI) de una persona sino el manejo de estas habilidades el que determina su éxito en la vida o su felicidad.

Algunas de estas habilidades son personales, es decir, afectan al mundo íntimo y privado de la persona. Otras conciernen a la esfera interpersonal, al contacto de un tú y un yo, y al mágico momento del encuentro entre dos seres que quieren comunicarse.

Goleman propone en sus obras el siguiente cuadro en el que indica los diferentes ingredientes o habilidades de la inteligencia emocional:

COMPETENCIA PERSONAL:

Conciencia de uno mismo: Conciencia de nuestros propios estados internos, recursos e intuiciones.

  • Conciencia emocional: reconocer las propias emociones y sus efectos.
  • Valoración adecuada de uno mismo: conocer las propias fortalezas y debilidades.
  • Confianza en uno mismo: seguridad en la valoración que hacemos sobre nosotros mismos y sobre nuestras capacidades.

Autorregulación:  Control de nuestros estados, impulsos y recursos internos.

  • Autocontrol: capacidad de manejar adecuadamente las emociones y los impulsos conflictivos.
  • Confiabilidad: fidelidad al criterio de sinceridad e integridad.
  • Integridad: asumir la responsabilidad de nuestra actuación personal.
  • Adaptabilidad: flexibilidad para afrontar los cambios.
  • Innovación: sentirse cómodo y abierto ante las nuevas ideas, enfoques e información.

Motivación:  Las tendencias emocionales que guían o facilitan el logro de nuestros objetivos.

  • Motivación de logro: esforzarse por mejorar o satisfacer un determinado criterio de excelencia.
  • Compromiso: secundar los objetivos de un grupo u organización.

Iniciativa: prontitud para actuar cuando se presenta la ocasión.

  • Optimismo: persistencia en la consecución de los objetivos a pesar de los obstáculos y los contratiempos.

COMPETENCIA SOCIAL:

Empatía:  Conciencia de los sentimientos, necesidades y preocupaciones ajenas.

  • Comprensión de los demás: tener la capacidad de captarlos sentimientos y los puntos de vista de otras personas e interesarnos activamente por las cosas que les preocupan.
  • Orientación hacia el servicio: anticiparse, reconocer y satisfacer las necesidades de los otros.
  • Aprovechamiento de la diversidad: aprovechar las oportunidades que nos brindan diferentes tipos de personas.
  • Conciencia política: capacidad de darse cuenta de las corrientes emocionales y de las relaciones de poder subyacentes en un grupo.

Habilidades sociales: Capacidad para introducir respuestas deseables en los demás.

  • Influencia: utilizar tácticas de persuasión eficaces.
  • Comunicación: emitir mensajes claros y convincentes.
  • Liderazgo: inspirar y dirigir a grupos y personas.
  • Catalización del cambio: iniciar o dirigir los cambios.
  • Resolución de conflictos: capacidad de negociar y resolver conflictos.
  • Colaboración y cooperación: ser capaces de trabajar con los demás en la consecución de una meta común.
  • Habilidad de equipo: ser capaces de crear la sinergia grupal en la consecución de metas colectivas.

Las emociones y su influencia en la familia

Durante décadas el mundo de las emociones y sentimientos quedó relegado a un segundo plano por considerarse de menor importancia que los saberes racionales. Pero hoy en día vivimos un momento en el que el terreno de las emociones parece cobrar un protagonismo próximo a desterrar la importancia de cualquier otra competencia humana.

Hablar de inteligencia emocional, no significa de ningún modo exaltar el valor de las emociones supeditando a ellas nuestra conducta o nuestras decisiones. Tampoco perseguimos anestesiar los sentimientos con idea de poder reprimirlos, entendiendo erróneamente el elemento conocido como Autocontrol, descrito por el citado Goleman.

“La clave de la regulación emocional radica en mantener en jaque las emociones angustiosas; si son desmesuradamente intensas y se prolongan más de lo necesario, resquebrajan la propia estabilidad. (…) Una sana maduración personal no pasa por eliminar los sentimientos angustiosos, sino por aprender a detectarlos y tratarlos adecuadamente”

El autocontrol emocional propone reconocer, dirigir y canalizar las reacciones emocionales intensas.

En ALBORCH & RIERA PSICÓLOGAS trabajamos para que consigas mantenerte en un clima emocional donde las emociones no lleguen a traducirse en una conducta indeseada.

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