Principales Trastornos en la Infancia

¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES TRASTORNOS EN LA INFANCIA?

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos psiquiátrico-psicológicos más importantes de la infancia y la adolescencia. Es un trastorno básicamente crónico que se manifiesta de forma diferente según la edad. Interfiere en muchas áreas de desarrollo y de la vida del niño y del adolescente.

El TDAH viene definido por 3 síntomas:

  1. Déficit de atención que contribuye a un bajo rendimiento académico.
  2. Hiperactividad inapropiada según el nivel de desarrollo del niño.
  3. Impulsividad .

La fobia es el temor o miedo no justificado ante un objeto o una situación determinada. Este miedo es:

  1. Desproporcionado, el objeto temido es inocuo y no entraña objetivamente ninguna amenaza.
  2. Desadaptativo, la elevada intensidad de la respuesta produce notable malestar, serias preocupaciones y síntomas desagradables.
  3. Ansiedad y nerviosismo.
  4. Problemas emocionales.

Se considera un trastorno cuando las dificultades o problemas del sueño duran mucho tiempo y afectan toda la dinámica familiar. No consideraremos trastorno del sueño si las alteraciones están motivadas por factores externos concretos: cambio de domicilio, período vacacional, nacimiento de un hermano, etc.

Tanto la depresión infantil como la del adolescente se caracterizan por un estado de ánimo bajo o irritabilidad persistente, acompañada además por alguno de estos síntomas:

  1. Alteraciones del apetito.
  2. Baja autoestima.
  3. Falta de concentración, problemas académicos.
  4. Desinterés y falta de motivación.
  5. Sentimiento de desesperanza y culpa.
  6. Trastornos del sueño.

Otras manifestaciones son el comportamiento agresivo, retraimiento social, quejas somáticas.

Es difícil aceptar que un niño o un adolescente puedan estar tristes o deprimidos, pero una detección a tiempo evitará el empeoramiento del problema.

Enuresis y/o encopresis (hacerse pipi y/o caca, respectivamente, en la cama u otros lugares inapropiados)

  • La enuresis (“hacerse pipi”) es un problema relativamente común en la infancia. Puede ser diurna y/o nocturna. Se estima que a partir de los 3 años un niño debe controlarse durante el día, y a partir de los 6 años durante la noche. Se calcula que un 20% de niños de 5 años padecen enuresis nocturna. Si no hay control debería realizarse tratamiento reeducativo de orientación conductual.
  • La encopresis (“hacerse caca”) encima o en un lugar inadecuado más allá de los 4 años de edad. Puede ser diurna y/o nocturna. Las causas pueden ser orgánicas (problema físico) o funcional (problema psicológico)

Se trata de un fenómeno que ocurre normalmente durante el primer tercio de la noche, y más concretamente, durante las fases 3 y 4 del sueño no REM, por ello son más frecuentes en la primera parte de la noche. Generalmente se dan en torno al 10-15% de niños, entre los 3 y los 10 años, siendo menos frecuentes en la pubertad o en la edad adulta. Estos episodios pueden ser muy alarmantes para los padres, pues perciben que poco pueden hacer cuando se producen y ven cómo el niño llora, grita, se agita descontroladamente o corre por toda la casa con los ojos desorbitados, aunque sin ver, y aparentemente sin sentir las palabras tranquilizadoras de los padres. La activación autónoma es intensa (taquicardia, sudoración, respiración agitada.), el despertar es parcial y cuando lo hace está confundido y desorientado y sólo responde muy parcialmente a los esfuerzos de otros por calmarle, la amnesia es total al despertarse por la mañana. Parece que factores genéticos, de desarrollo, orgánicos y psicológicos pueden jugar un papel importante en su aparición. A pesar de lo aparatosos que puedan parecer, los niños no sufren ningún daño ni tienen mal pronóstico pues suelen remitir en cuanto se adquieren unos buenos hábitos de sueño y unas condiciones psicológicas normalizadas.

Se caracteriza fundamentalmente por presentar gran angustia acompañada de síntomas de lo más variables, aunque lo más frecuente son quejas de sentirse constantemente nervioso, con temblores, tensión muscular, sudoración, mareos, palpitaciones, vértigos y molestias epigástricas… A menudo se ponen de manifiesto temores a que uno mismo o un familiar vaya a caer enfermo o a tener un accidente, junto con otras preocupaciones y presentimientos muy diversos. Este trastorno es más frecuente en mujeres y está a menudo relacionado con estrés ambiental crónico. Su curso es variable, pero tiende a ser fluctuante y crónico si no se trata adecuadamente. En los niños suele ser frecuente la necesidad constante de seguridad así como las quejas somáticas recurrentes.

En  ALBORCH & RIERA PSICÓLOGAS trabajamos desde una perspectiva integral, con el/la niño/a, con la familia y nos ponemos en contacto con profesores y médicos para coordinarnos y trabajar conjuntamente.

La terapia con el niño o adolescente se realiza en varias etapas:

  • Realización de una evaluación completa  del posible problema mediante test psicológicos y entrevistas.
  • Estudio de cuáles son los factores que hace que ocurra y se mantenga el problema.
  • Plan de intervención terapéutica individual
  • Tratamiento del problema con diversas técnicas terapéuticas y material especializado.

En ALBORCH & RIERA PSICÓLOGAS nuestro objetivo es que el/la niño/a se integre completamente en el sistema educativo, y en su entorno se relacione con los demás de una forma adecuada a su edad.

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